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Dolor en el tendón de Aquiles

Alteraciones del sueño

Dolor en el tendón de Aquiles


¿Qué es?


El tendón de Aquiles es el tendón más fuerte del cuerpo humano y tiene la función de transmitir la fuerza de los músculos de la pantorrilla hacia el pie, permitiendo acciones como caminar, correr, saltar y realizar el impulso durante el movimiento.

Cuando la carga que recibe supera su capacidad de adaptación, puede aparecer dolor, rigidez y una disminución de su capacidad para soportar el esfuerzo.



Síntomas más frecuentes


  • Dolor en la parte posterior del tobillo.

  • Rigidez al levantarse por la mañana.

  • Sensibilidad al tocar el tendón.

  • Molestias al caminar o correr.

  • Dolor durante la actividad deportiva.

  • Sensación de rigidez o falta de elasticidad.



¿Por qué aparece?


Aumento brusco de la actividad física.

  • Sobrecarga repetitiva.

  • Falta de recuperación.

  • Alteraciones de la movilidad del tobillo.

  • Cambios en la forma de caminar o correr.

  • Déficit de fuerza de la cadena inferior.

  • Sobrecarga de gemelos y sóleo.

  • Alteraciones en el control de la cadera y el glúteo.



La importancia de la cadena posterior


El tendón de Aquiles forma parte de una cadena funcional que conecta el pie con los gemelos, los isquiotibiales, los glúteos y la pelvis.

Cuando alguna de estas estructuras pierde fuerza, movilidad o coordinación, el tendón puede recibir más carga de la que es capaz de tolerar. Por ello, el tratamiento no se centra únicamente en el punto doloroso, sino en valorar toda la extremidad inferior para identificar el origen de la sobrecarga.



Enfoque terapéutico


El tratamiento se adapta a cada paciente y puede incluir:

  • Terapia manual.

  • Liberación miofascial.

  • Radiofrecuencia, cuando está indicada.

  • Punción seca profunda.

  • Electrólisis Percutánea Terapéutica (EPTE), cuando existe indicación clínica.

  • Ejercicio terapéutico progresivo.

  • Trabajo de movilidad del tobillo.

  • Reeducación de la marcha y la biomecánica.


Objetivos del tratamiento


  • Disminuir el dolor.

  • Mejorar la capacidad de carga del tendón.

  • Recuperar la movilidad del tobillo.

  • Optimizar la fuerza de toda la cadena posterior.

  • Favorecer un retorno seguro a la actividad física.

  • Reducir el riesgo de recaídas.