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Doplor en el tendón de Aquiles



El tendón de Aquiles es uno de los tejidos más fuertes del cuerpo humano. Su función principal es transmitir la fuerza generada por los músculos de la pantorrilla hacia el pie, permitiendo acciones como caminar, correr, saltar y realizar el impulso durante el movimiento.


Está formado principalmente por fibras de colágeno organizadas para soportar grandes cantidades de tensión. Sin embargo, cuando la carga que recibe supera su capacidad de adaptación, pueden aparecer dolor, rigidez o alteraciones en su función.


¿Por qué puede aparecer dolor en el tendón de Aquiles?


El dolor puede aparecer por factores como:


• Aumento brusco de la actividad física.

• Sobrecarga repetitiva.

• Falta de recuperación.

• Alteraciones en la movilidad del tobillo.

• Cambios en la forma de caminar o correr.

• Déficit de fuerza en la cadena inferior.


Muchas veces se piensa únicamente en tratar el tendón, pero el tendón de Aquiles forma parte de una cadena muscular y fascial mucho más amplia.


La conexión glúteo-Aquiles


La parte posterior del cuerpo trabaja como una cadena continua. El glúteo, los isquiotibiales, los gemelos y el tendón de Aquiles participan conjuntamente en la producción y transmisión de fuerza durante el movimiento.


Cuando existe una alteración en esta cadena, como, por ejemplo:


• Poca activación del glúteo.

• Falta de control de la cadera.

• Sobrecarga de los gemelos.

• Rigidez del tobillo.

El cuerpo puede modificar la distribución de las cargas y aumentar la demanda sobre el tendón de Aquiles.

Por eso, en algunos pacientes, el origen de la sobrecarga no se encuentra únicamente en el tendón, sino también en la forma en que todo el miembro inferior gestiona el movimiento.


El papel de los gemelos y el sóleo


Los músculos gemelos y sóleo tienen una relación directa con el tendón de Aquiles, porque son los encargados de transmitir la fuerza hacia él.


Cuando existen:


• Exceso de tensión muscular.

• Poca capacidad de absorción.

• Falta de fuerza progresiva.


El tendón puede recibir más carga de la que puede tolerar.


Esto puede generar síntomas como:


• Dolor en la parte posterior del tobillo.

• Rigidez al levantarse.

• Molestias al caminar o correr.

• Sensibilidad al tocar la zona.


Tendón de Aquiles y biomecánica del pie

El pie es la base donde termina toda esta cadena.


Las alteraciones en:


• El apoyo del pie.

• La movilidad del tobillo.

• El control de la pisada.


Pueden cambiar la forma en que el tendón recibe las fuerzas.

Por eso, es importante valorar desde el talón hasta la cadera y no únicamente el punto doloroso.


Tratamiento fisioterapéutico


El tratamiento busca mejorar la capacidad del tendón para volver a tolerar la carga.


• Terapia manual y liberación miofascial

Para trabajar las restricciones de los tejidos alrededor de los gemelos, el sóleo y la cadena posterior.


• Radiofrecuencia

Como complemento, puede ayudar a mejorar la respuesta del tejido, favorecer la circulación local y disminuir la sensación de rigidez.


• Punción seca profunda

Puede utilizarse en la musculatura asociada con la sobrecarga, como los gemelos o el sóleo, cuando esté indicada.


• Terapias invasivas: electrólisis percutánea y otras técnicas invasivas

En determinados casos, pueden utilizarse para estimular los procesos de reparación y remodelación del tejido, favoreciendo la reorganización de las fibras de colágeno durante el proceso de recuperación.


• Ejercicio terapéutico

Es una de las herramientas principales para recuperar la capacidad del tendón mediante cargas progresivas y controladas.