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Dolor en la zona inguinal
¿Qué es?
El dolor en la ingle es una molestia frecuente, especialmente en personas activas y deportistas que realizan carreras, cambios de dirección o movimientos repetitivos de cadera.
Aunque el dolor suele localizarse en un punto concreto, en la mayoría de los casos el origen es multifactorial y puede involucrar diferentes estructuras de la pelvis, la cadera y las cadenas musculares que participan en el movimiento.
Síntomas más frecuentes
Dolor en la región inguinal.
Molestias al caminar, correr o cambiar de dirección.
Dolor al levantar la pierna.
Sensación de tirantez en la parte anterior de la cadera.
Rigidez en la pelvis o la cadera.
Disminución del rendimiento deportivo.
Dolor durante determinados movimientos de la pierna.
¿Por qué aparece?
El dolor inguinal puede estar relacionado con diferentes factores:
Sobrecarga de los flexores de cadera.
Tensión del cuádriceps.
Déficit de activación de los glúteos.
Alteraciones biomecánicas.
Falta de estabilidad de la pelvis.
Incremento brusco de la carga deportiva.
Compensaciones entre diferentes cadenas musculares.
La importancia de la pelvis y los glúteos
La región inguinal actúa como un punto de conexión entre el tronco y las piernas. Cuando los glúteos no estabilizan correctamente la pelvis o los flexores de la cadera trabajan en exceso, aumenta la carga sobre la ingle y aparecen compensaciones que favorecen el dolor.
Por ello, el tratamiento no se centra únicamente en la zona dolorosa, sino en identificar qué estructuras están generando la sobrecarga y restaurar un movimiento más eficiente.
Enfoque terapéutico
El tratamiento se adapta a las necesidades de cada paciente y puede combinar diferentes técnicas:
Terapia manual.
Punción seca, cuando está indicada.
Electrólisis Percutánea Terapéutica (EPTE), cuando está indicada.
Neuromodulación.
Radiofrecuencia como complemento terapéutico.
Ejercicio terapéutico.
Reeducación del movimiento y control de cargas.
Objetivos del tratamiento
Disminuir el dolor.
Recuperar la movilidad.
Mejorar la estabilidad de la pelvis y la cadera.
Optimizar la función muscular.
Favorecer un retorno seguro a la actividad física.
Reducir el riesgo de recaídas.
Dolor en la zona inguinal
¿Qué es?
El dolor en la ingle es una molestia frecuente, especialmente en personas activas y deportistas que realizan carreras, cambios de dirección o movimientos repetitivos de cadera.
Aunque el dolor suele localizarse en un punto concreto, en la mayoría de los casos el origen es multifactorial y puede involucrar diferentes estructuras de la pelvis, la cadera y las cadenas musculares que participan en el movimiento.
Síntomas más frecuentes
Dolor en la región inguinal.
Molestias al caminar, correr o cambiar de dirección.
Dolor al levantar la pierna.
Sensación de tirantez en la parte anterior de la cadera.
Rigidez en la pelvis o la cadera.
Disminución del rendimiento deportivo.
Dolor durante determinados movimientos de la pierna.
¿Por qué aparece?
El dolor inguinal puede estar relacionado con diferentes factores:
Sobrecarga de los flexores de cadera.
Tensión del cuádriceps.
Déficit de activación de los glúteos.
Alteraciones biomecánicas.
Falta de estabilidad de la pelvis.
Incremento brusco de la carga deportiva.
Compensaciones entre diferentes cadenas musculares.
La importancia de la pelvis y los glúteos
La región inguinal actúa como un punto de conexión entre el tronco y las piernas. Cuando los glúteos no estabilizan correctamente la pelvis o los flexores de la cadera trabajan en exceso, aumenta la carga sobre la ingle y aparecen compensaciones que favorecen el dolor.
Por ello, el tratamiento no se centra únicamente en la zona dolorosa, sino en identificar qué estructuras están generando la sobrecarga y restaurar un movimiento más eficiente.
Enfoque terapéutico
El tratamiento se adapta a las necesidades de cada paciente y puede combinar diferentes técnicas:
Terapia manual.
Punción seca, cuando está indicada.
Electrólisis Percutánea Terapéutica (EPTE), cuando está indicada.
Neuromodulación.
Radiofrecuencia como complemento terapéutico.
Ejercicio terapéutico.
Reeducación del movimiento y control de cargas.
Objetivos del tratamiento
Disminuir el dolor.
Recuperar la movilidad.
Mejorar la estabilidad de la pelvis y la cadera.
Optimizar la función muscular.
Favorecer un retorno seguro a la actividad física.
Reducir el riesgo de recaídas.

© 2026 Bienaimé. Todos los derechos reservados.
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