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Dolor de rodilla


¿Qué es?


El dolor de rodilla es una de las consultas más frecuentes tanto en personas activas como sedentarias. Puede aparecer al caminar, correr, subir escaleras, ponerse en cuclillas o incluso en reposo.

Aunque suele relacionarse con meniscos, ligamentos o desgaste articular, en muchos casos el origen está en alteraciones biomecánicas, sobrecargas o en la forma en que la rodilla interactúa con la cadera, el tobillo y el sistema nervioso.



Síntomas más frecuentes


  • Dolor en la parte anterior, lateral o posterior de la rodilla.

  • Molestias al subir o bajar escaleras.

  • Dolor al correr, saltar o agacharse.

  • Rigidez o sensación de bloqueo.

  • Inestabilidad o sensación de que la rodilla "falla".

  • Inflamación o sensación de sobrecarga.

  • Chasquidos o molestias mecánicas.

  • Tensión alrededor de la rótula.


¿Por qué aparece?


La rodilla actúa como una articulación que transmite fuerzas entre la cadera y el pie. Cuando alguna de estas estructuras no funciona correctamente, la rodilla puede compensar y sobrecargarse.

Los factores más frecuentes incluyen:

  • Déficit de control de la cadera o los glúteos.

  • Alteraciones en la pisada.

  • Sobrecarga deportiva o repetitiva.

  • Restricción de movilidad en tobillo o cadera.

  • Debilidad muscular.

  • Recuperación inadecuada tras una lesión.

  • Mayor sensibilidad del sistema nervioso.


La importancia de la biomecánica


El dolor de rodilla no siempre se origina en la propia articulación. Una alteración en la movilidad del tobillo, la estabilidad de la cadera o la activación de los glúteos puede modificar la distribución de las cargas y favorecer la aparición del dolor.

Además, músculos como el poplíteo, situado en la parte posterior de la rodilla, pueden ser una fuente importante de molestias e inestabilidad cuando presentan sobrecarga o disfunción.



Enfoque terapéutico


El tratamiento se adapta a las necesidades de cada paciente y puede combinar diferentes técnicas para aliviar el dolor, recuperar la función y prevenir recaídas:

  • Terapia manual.

  • Liberación miofascial.

  • Punción seca.

  • Neuromodulación.

  • Electrólisis Percutánea Terapéutica (EPTE).

  • Ejercicio terapéutico.

  • Fortalecimiento de glúteos y control de cadera.

  • Trabajo específico sobre el músculo poplíteo y la cadena posterior.

  • Regulación de cargas y recuperación funcional.


Objetivos del tratamiento


  • Disminuir el dolor.

  • Recuperar la movilidad y la estabilidad.

  • Mejorar el control del movimiento.

  • Corregir compensaciones biomecánicas.

  • Favorecer un retorno seguro a la actividad diaria y deportiva.

  • Reducir el riesgo de recaídas.