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Dolor Costal


¿Qué es?


El dolor en la zona de las costillas es un motivo frecuente de consulta y puede aparecer de forma repentina o progresiva. Suele manifestarse como un dolor punzante, presión al respirar profundamente o molestias al mover el tronco, girarse o toser.

Las costillas forman parte de la caja torácica y trabajan de manera coordinada con la columna, el esternón, la musculatura respiratoria y el sistema nervioso. Cuando alguna de estas estructuras se altera, puede aparecer dolor.



Síntomas más frecuentes


Dolor localizado en una o varias costillas.

  • Molestias al respirar profundamente.

  • Dolor al girar o inclinar el tronco.

  • Sensación de pinchazo al moverse o toser.

  • Sensibilidad al tocar la zona.

  • Rigidez de la caja torácica.


¿Por qué aparece?


El dolor costal puede estar relacionado con distintos factores:

  • Sobrecarga muscular.

  • Contracturas de la musculatura intercostal.

  • Irritación de las articulaciones costovertebrales o costosternales.

  • Traumatismos o golpes en el tórax.

  • Estrés mecánico por malas posturas mantenidas.

  • Irritación de los nervios intercostales.


La importancia de la movilidad torácica


Las costillas se mueven con cada respiración. Cuando la movilidad de la caja torácica o de la columna dorsal disminuye, aumenta la tensión sobre músculos, articulaciones y tejidos que participan en la respiración.

Por ello, el tratamiento no busca únicamente aliviar el dolor, sino recuperar la movilidad normal de la caja torácica y mejorar la mecánica respiratoria.


Enfoque terapéutico


El tratamiento puede combinar diferentes herramientas según las necesidades de cada paciente:

  • Terapia manual.

  • Trabajo de la musculatura intercostal y respiratoria.

  • Ejercicios de movilidad torácica.

  • Reeducación de la respiración.

  • Radiofrecuencia, cuando está indicada.

  • Neuromodulación.

  • Ultrasonido terapéutico.

  • Ejercicio terapéutico.



Objetivos del tratamiento


Disminuir el dolor.

  • Recuperar la movilidad de la caja torácica.

  • Mejorar la respiración.

  • Reducir la tensión muscular.

  • Favorecer la recuperación de los tejidos.

  • Disminuir el riesgo de recaídas.