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Bruxismo
¿Qué es?
El bruxismo es una condición en la que una persona aprieta o rechina los dientes de forma involuntaria, especialmente durante la noche, aunque también puede ocurrir durante el día sin ser consciente de ello.
Más allá del desgaste dental, el bruxismo suele estar relacionado con la tensión muscular, la sobrecarga del sistema nervioso y patrones inconscientes de activación mantenida. Además, la mandíbula mantiene una estrecha relación con el cuello, los hombros y la parte superior de la espalda.
Síntomas más frecuentes
Dolor o tensión en la mandíbula.
Sensación de presión en la cara o las sienes.
Dolores de cabeza frecuentes.
Rigidez cervical.
Sobrecarga en cuello, hombros y trapecios.
Chasquidos mandibulares.
Cansancio al despertar.
Dificultad para relajar la mandíbula.
Dolor alrededor del oído o la cara.
Desgaste o sensibilidad dental.
¿Por qué aparece?
El bruxismo es una condición multifactorial y puede estar influenciado por diferentes factores, entre ellos:
Estrés físico y emocional.
Ansiedad o carga mental acumulada.
Alteraciones del sueño.
Hiperactividad del sistema nervioso.
Estados prolongados de alerta.
Patrones inconscientes de tensión muscular.
La importancia del sistema nervioso
El bruxismo no afecta únicamente a la mandíbula. La tensión mantenida puede modificar la postura cervical, aumentar la carga sobre los músculos del cuello y los hombros y generar compensaciones en otras regiones del cuerpo.
En muchos casos, el sistema nervioso permanece en un estado de alerta constante, haciendo que el cuerpo mantenga tensión incluso durante el descanso. Por ello, tratar únicamente la mandíbula no siempre es suficiente para resolver el problema de forma duradera.
Enfoque terapéutico
El tratamiento se adapta a las necesidades de cada paciente y puede combinar diferentes técnicas para aliviar los síntomas, reducir la tensión y mejorar la función:
Terapia manual en mandíbula, cuello y espalda.
Liberación miofascial.
Técnicas invasivas cuando están indicadas.
Trabajo cervical y dorsal.
Ejercicio terapéutico y movilidad.
Trabajo respiratorio y diafragmático.
Educación sobre la tensión inconsciente.
Regulación y readaptación del sistema nervioso.
Objetivos del tratamiento
Disminuir el dolor y la tensión muscular.
Mejorar la movilidad de la mandíbula y la región cervical.
Favorecer la relajación muscular.
Reducir la sobrecarga del sistema nervioso.
Mejorar la calidad del descanso.
Disminuir el riesgo de que los síntomas reaparezcan.
Bruxismo
¿Qué es?
El bruxismo es una condición en la que una persona aprieta o rechina los dientes de forma involuntaria, especialmente durante la noche, aunque también puede ocurrir durante el día sin ser consciente de ello.
Más allá del desgaste dental, el bruxismo suele estar relacionado con la tensión muscular, la sobrecarga del sistema nervioso y patrones inconscientes de activación mantenida. Además, la mandíbula mantiene una estrecha relación con el cuello, los hombros y la parte superior de la espalda.
Síntomas más frecuentes
Dolor o tensión en la mandíbula.
Sensación de presión en la cara o las sienes.
Dolores de cabeza frecuentes.
Rigidez cervical.
Sobrecarga en cuello, hombros y trapecios.
Chasquidos mandibulares.
Cansancio al despertar.
Dificultad para relajar la mandíbula.
Dolor alrededor del oído o la cara.
Desgaste o sensibilidad dental.
¿Por qué aparece?
El bruxismo es una condición multifactorial y puede estar influenciado por diferentes factores, entre ellos:
Estrés físico y emocional.
Ansiedad o carga mental acumulada.
Alteraciones del sueño.
Hiperactividad del sistema nervioso.
Estados prolongados de alerta.
Patrones inconscientes de tensión muscular.
La importancia del sistema nervioso
El bruxismo no afecta únicamente a la mandíbula. La tensión mantenida puede modificar la postura cervical, aumentar la carga sobre los músculos del cuello y los hombros y generar compensaciones en otras regiones del cuerpo.
En muchos casos, el sistema nervioso permanece en un estado de alerta constante, haciendo que el cuerpo mantenga tensión incluso durante el descanso. Por ello, tratar únicamente la mandíbula no siempre es suficiente para resolver el problema de forma duradera.
Enfoque terapéutico
El tratamiento se adapta a las necesidades de cada paciente y puede combinar diferentes técnicas para aliviar los síntomas, reducir la tensión y mejorar la función:
Terapia manual en mandíbula, cuello y espalda.
Liberación miofascial.
Técnicas invasivas cuando están indicadas.
Trabajo cervical y dorsal.
Ejercicio terapéutico y movilidad.
Trabajo respiratorio y diafragmático.
Educación sobre la tensión inconsciente.
Regulación y readaptación del sistema nervioso.
Objetivos del tratamiento
Disminuir el dolor y la tensión muscular.
Mejorar la movilidad de la mandíbula y la región cervical.
Favorecer la relajación muscular.
Reducir la sobrecarga del sistema nervioso.
Mejorar la calidad del descanso.
Disminuir el riesgo de que los síntomas reaparezcan.

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